Las mejores rutas escénicas de Sudamérica

Foto: La ruta de los siete lagos en Argentina. ©Jennifer Morrow/CC By 2.0

El sur del continente americano ofrece una asombrosa variedad de paisajes para disfrutar sobre ruedas: un cielo, a veces nublado y a veces azul, junto a pastizales verdes, montañas, sierras, plantaciones, animales y un camino con muchos, pero muchos kilómetros para recorrer. De eso se trata un viaje en auto, de comenzar la aventura al encender el motor.

La ruta del sol de Ecuador

La ruta estatal E15, también conocida como La ruta del sol, cuenta con 748 kilómetros que se desplazan a lo largo del Océano Pacífico en Ecuador. Si lo que se busca es tranquilidad, una parada obligada es Puerto López, con bares sobre la playa y la posibilidad de ir en ‘taximoto’ a Playa de los Frailes, una deliciosa reserva natural que alberga un mar calmo rodeado de pequeñas montañas. Siguiendo la ruta, se bordean pequeños pueblos hasta llegar a Montañita, un balneario surfer sólo apto para los amantes de las fiestas.

El eje cafetero de Colombia

El país cafetero ofrece una ruta que debería pertenecer a la lista de ‘cosas que uno debe hacer antes de morir’: el eje cafetero, declarado como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, incluye la ruta desde Pereira a Salento. Saliendo de la ciudad de Pereira, una carretera tranquila se ve rodeada de casas repletas de flores. Al poco tiempo, el camino se adentra hacia una vegetación verde y húmeda que se abre paso hasta llegar al pueblo de Salento.

Las curvas a lo largo de la montaña y una visión panorámica de kilómetros cubiertos por una delicada alfombra verde son la puerta de bienvenida a un pueblo que se destaca por su amabilidad y paz. El clima de bosque tropical andino de Salento ofrece condiciones excelentes para el cultivo del café, que se puede disfrutar en los pintorescos bares del pueblo o en expediciones a pie por rutas encantadoras hacia las fincas.

De La Paz a Sorata en Bolivia

Con los mismos colores y estilos, la ruta entre La Paz y Sorata, en Bolivia, ha dejado a más de un viajero con lágrimas en los ojos. Un camino sinuoso entre verdes montañas ofrece una visión panorámica sobre lo que será un destino ideal para descansar y respirar aire fresco. Una imagen para atesorar toda la vida: la pequeña Sorata rodeada por un majestuoso terreno montañoso, un valle de clima templado al pie del nevado Illampu.

Los siete lagos argentinos

La Patagonia argentina no puede quedarse atrás entre los mejores paisajes sudamericanos. En auto, en micro, o hasta en bicicleta, el camino de los Siete Lagos forma parte de la ruta nacional 40, que atraviesa todo el país. El camino que une San Martín de los Andes con Villa Langostura incluye súbitas apariciones de inmensos lagos turquesas. A metros de la banquina, una vegetación encendida esconde adrenalínicos precipicios.

Los lagos que se distribuyen a lo largo del camino suelen contar con campings para instalarse. Algunos se encuentran alejados, como el Lago Escondido y otros al costado de la ruta, como el Falkner: de color verde profundo rodeado por montañas con picos nevados.

De Mendoza a la frontera con Chile

La ruta que une a la provincia argentina de Mendoza con Chile va revelando sus bellezas en pequeñas cuotas, hasta lograr el impacto total. La primera atracción: el inmenso dique de Potrerillos, es ideal para bordearlo con el auto sin apuros.

Las montañas se hacen cada vez más imponentes al acercarse a la Cordillera de los Andes. Luego de una curva cerrada, gigantes marrones con la punta glaseada en blanco se vuelcan sobre la ruta. Las atracciones incluyen desde las vías corroídas del antiguo tren trasandino, el Puente del Inca y el Cristo Redentor, desde donde se puede observar la punta del Aconcagua. Una vez del lado chileno, el hermoso centro de ski Portillo ostenta su lago que se expande en forma de espejo por debajo de la montaña.

¿Cuál es tu ruta preferida del continente?